viernes, 17 de agosto de 2007

Canto a mí mismo - Walt Whitman




La mesa está puesta para el hombre.
Aquí está la carne para el apetito natural.
Siéntate. Que se sienten todos:
el malvado y el justo. No desdeño a ninguno.
Que nadie se quede a la puerta.
La manceba, el parásito y el ladrón están invitados;
y el negro cimarrón y el sifilítico también.
No habrá diferencias ni privilegios para nadie.
Que se sienten todos.
Esto es el apretón de una tímida mano,
el perfume natural de una cabellera desbordante,
el contacto de mis labios con los tuyos,
el jadeo de mi ansiedad,
el reflejo de mi cara en las alturas y las profundidades insondables...
es el deseo premeditado de mezclarme con todos...
y escaparme después.
¿Creéis que tengo algún propósito oculto?
Tal vez lo tenga
porque las lluvias de abril también lo tienen
y la mica pegada en el costado de la roca lo tiene también.

1 comentario:

MELI dijo...

Walt Whitmann es un genio!