
Si no fueras camino, sé vereda.
Si no puedes ser sol, sé una estrella.
No es por el tamaño por lo que se vence.
Sé lo mejor de aquello que fueras.
Douglas Malloch
¿ Quién no echa una mirada al sol cuando atardece?
Una mujer muy sabia se despertó un mañana,
"No te quedes inmóvil
A ciertos antiguos amigos no los deseamos ver más, pero otro puñado de ellos no los vemos aunque deseemos llegar a verlos. Ni han muerto, ni se encuentran incomunicados, ni viven en lugares remotos ni han sido ingresados en un frenopático desde el que no nos reconocerán. En general, son, simplemente, amigos que viven en la misma ciudad, a una o dos paradas de metro, a media hora de coche o, incluso a doscientos metros de nuestro portal. Existen, entran y salen de nuestra memoria, se agudiza su recuerdo de vez en cuando y apuntamos incluso su nombre en la agenda para llamarlos después. No los telefoneamos, sin embargo. Pasan los días y llegan a pasar, sin quererlo, tantos meses que parecen pasajes archivados sin que por ello, no obstante, pueda decirse que se están borrando activamente de nuestras vidas. Más bien han quedado en ella, momentáneamente pero indefinidamente como figuras paralizadas, figuras que no ganan ni pierden visibilidad ni tampoco emotividad. Están y están estancados o como embalsamados en la última memoria estabularia que conservamos de ello. ¿Por qué no les llamamos y conversamos? ¿Qué barrera -supuestamente de conveniencia- conserva la prolongación de este silencio? ¿Qué clase de secreta pereza mezclada con el miedo de la indolencia ha ido creciendo entre nosotros y ellos? O, lo que es más misterioso todavía: ¿qué sentimiento, probablemente recíproco, es éste que impone a cada parte quedar atado e invariable en un punto de la historia sin que desde el otro nazca una iniciativa que los anime en la vida y entre la peripecia de los dos?'Eu sei que vou te amar,
Por toda a minha vida eu vou te amar,
A cada despedida, eu vou te amar,
Desesperadamente, eu sei que vou te amar.
E cada verso meu será
Pra te dizer, que eu sei que vou te amar,
Por toda a minha vida.
Eu sei que vou chorar,
A cada ausência tua eu vou chorar,
Mas cada volta tua há de apagar
O que essa tua ausência me causou.
Eu sei que vou sofrer
A eterna desventura de viver
À espera de viver ao lado teu,
Por toda a minha vida.
Eu sei que vou te amar,
Por toda a minha vida eu vou te amar,
A cada despedida, eu vou te amar,
Desesperadamente, eu sei que vou te amar.
E cada verso meu será
Pra te dizer, que eu sei que vou te amar,
Por toda a minha vida.
Eu sei que vou chorar,
A cada ausência tua eu vou chorar,
Mas cada volta tua há de apagar
O que essa tua ausência me causou.
Eu sei que vou sofrer
A eterna desventura de viver
À espera de viver ao lado teu,
Por toda a minha vida.'
Siempre está la vía de la facilidad, aunque me repugne seguirla. No tengo hijos, no veo la televisión y no creo en Dios, todas esas sendas que recorren los hombres para que la vida les sea más fácil.
¿De qué manera pueden verse alterados nuestros comportamientos a partir de las creencias que tienen los demás sobre nosotros? ¿Las expectativas favorables que sobre nosotros tiene nuestro entorno de afectos y amistades pueden llevarnos a llegar más allá de lo que esperamos? O, por el contrario, ¿cuántas veces ni lo hemos intentado o nos ha salido mal, movidos por el miedo al fracaso que otros nos han transmitido, por su falta de confianza o por su invitación a la resignación y al abandono? 
(...) Así se construye papá cada día. Digo "se construye" porque pienso que, cada vez es una nueva construcción, como si por la noche todo se hubiera reducido a cenizas y tuviera que volver a empezar desde cero. Así vive su vida un hombre, en nuestro universo: tiene que reconstruir sin cesar su identidad de adulto, ese ensamblaje inestable y efímero, tan frágil, que reviste la desesperanza y, a cada uno ante el espejo, cuenta la mentira que necesitamos creer.
Por favor, si oyen a un científico afirmar que lo que él ha demostrado es irrebatible; si ven que no vacila al enunciar los principios de la termodinámica o las bases genéticas de la conducta humana, pueden estar seguros de que se trata de un impostor, alguien tan dogmático como el que más y que, desde luego, no se atiene al método científico.La ciencia se caracteriza por cuestionar incluso principios tan básicos como la existencia de otra vida después de la muerte o la propia existencia divina. Pero por encima de todo, lo que caracteriza a la ciencia es que no para de cuestionarse a sí misma todo el rato. “Y decir digo donde dijo Diego.” Los ejemplos más recientes de lo que sugiero se han dado con dos órganos o mecanismos tan básicos de la existencia como el cerebro y el genoma.
¿Qué le ocurrió a aquel antepasado humano que comenzó a creer en los dioses? ¿Por qué nuestra especie tiene esa especial tendencia a la fe religiosa? La ciencia, especialmente la neurología, ha entrado de lleno en la búsqueda de respuestas dentro del cerebro, que por el momento son muy complejas.
Especialmente en abril
La intuición es la percepción íntima e instantánea de una idea. La facultad de entender algo sin razonamiento, lógica ni análisis. Es una función para percibir la realidad. La intuición conduce a conocer la realidad en su totalidad, como un todo. La información no proviene del análisis de las partes, como lo hace la mente racional, sino que llega súbitamente. La intuición es algo que cualquiera ha experimentado. Uno sabe una cosa, pero no sabe cómo lo sabe. En los problemas de la vida diaria sería deseable utilizar ambas capacidades: el razonamiento lógico y el saber intuitivo para obtener los mejores resultados. Pero para eso tendríamos que desarrollar nuestro olvidado poder oculto: la intuición. Todos hemos experimentado alguna vez alguna ráfaga de comprensión instantánea o intuitiva. Pero también estamos bien entrenados para desestimarla ya que concedemos mucha más credibilidad a la lógica. Por esto, la intuición habla con una vocecita muy apagada en nuestro interior. Los expertos afirman que la intuición se puede desarrollar y que hay cuatro métodos básicos por los que se manifiesta el conocimiento intuitivo: el psíquico (cuando se olfatea un peligro), el emocional (la atracción o el rechazo inmediato por alguien), el mental (la solución instantánea de un problema intelectual) y el espiritual (cuando se produce una iluminación o revelación). Si bien existe un consenso desde todos los ámbitos sobre la existencia de un conocimiento intuitivo, la pregunta que queda por contestar es: ¿de dónde procede la información? ¿De nosotros mismos y nuestro inconsciente, de la conexión con la energía universal o divina, o del reconocimiento de patrones? Hoy en día, la ciencia cognitiva está revelando una mente inconsciente a la cual Freud no había hecho mención: el pensamiento se desarrolla tanto en el escenario como entre bastidores. Los estudios sobre procesamiento automático, información subliminal, memoria implícita, heurística, función del hemisferio derecho, comunicación no verbal y creatividad están desvelando nuestras capacidades intuitivas. El pensamiento, la memoria y las actitudes operan a dos niveles: el consciente/deliberado y el inconsciente/automático. A esto se le llama procesamiento dual. Esto quiere decir que sabemos más de lo que creemos que sabemos.
El espacio y el tiempo en los que se despliega nuestra existencia son nuestro campo de entrenamiento, en el que se supone que deberíamos aprender de las equivocaciones, los contratiempos, las pérdidas y las tragedias. Esta ambiciosa tarea exige un grado de sabiduría que pocas personas logran obtener completamente antes del final de sus vidas. 
De los retales de una vida, sale una canción, y de los sueños rotos en el corazón,
La irrupción paulatina de la ciencia en la cultura popular está dejando al descubierto las fechorías realizadas en nombre del pensamiento dogmático. Muchos lectores me han pedido que desvele una parcela importantísima de lo que está ocurriendo con la educación de la infancia.