
Nicolás Guillén

Maravillosa calma reinaba en el mundo, y las estrellas parecían derramar sobre la tierra, a la par que su luz serena, promesas de perpetua seguridad (…) 

Especialmente en abril
La fuerza del asco para inhibir conductas ha recomendado su utilización como instrumento de educación moral. Junto a la vergüenza y la culpa forma la tríada de sentimientos morales. Sentimos, en efecto, repugnancia ante ciertas conductas. Por ello, los sermones de los moralistas insistían mucho en subrayar la asquerosidad del pecado. En las descripciones del infierno, el olor a azufre era imprescindible. En el siglo X, Odón, abad de Cluny, escribe un exabrupto con el que pretendía eliminar las concupiscencias pecaminosas: “La belleza física no va más allá de la piel. Si los hombres vieran lo que hay debajo de la piel, la vista de las mujeres les sublevaría el corazón. Cuando no podemos tocar con la punta del dedo un escupitajo o la porquería, ¿cómo podemos desear abrazar un saco de estiércol?”. Todavía a mediados del siglo XX, el padre Antonio Royo Marín, un reputado moralista, en el capítulo de su Teología moral para seglares dedicado a la sexualidad, advertía que iba a abordar “una materia escabrosa y nauseabunda”.
(…) Pero en aquellos días yo iba en busca del amor, y me presenté lleno de curiosidad y de la aprensión – no reconocida por mi parte-, de que, allí, por fin, descubriría esa puerta baja escondida en el muro que otros, lo sabía, habían descubierto antes que yo, que llevaba a un jardín secreto y encantado, en alguna parte oculto, sin que ninguna ventana del corazón de aquella ciudad gris se asomara a él.
La etimología de asco es un ejemplo de las perspicaces equivocaciones que comete el lenguaje. Según Corominas, deriva del castellano antiguo usgo (odio, temor). Según María Moliner, esta palabra se modificó bajo la influencia de asqueroso, que proviene del latín escharosus (lleno de costras). Es, pues, un híbrido etimológico. En inglés, disgust hace referencia al gusto. En efecto, la repugnancia ante una comida es el caso más claro de esta emoción.
" La experiencia de lo místico a la que se refiere Wittgenstein no es de carácter sobrenatural sino que está basada en una posible actitud natural que podemos tener los humanos. La mística wittgensteiniana no es el hueco en el que, después, y por medio de un movimiento falaz, se instale divinidad alguna. ¿En qué consiste entonces? Consiste ante todo, según el mismo Wittgenstein, en un admirarse de que el mundo exista. Este admirarse es por supuesto un sentimiento, no una creencia. Y es un sentimiento que no permite dar un paso más. No permite entrar en el misterio y dar una gota de la supuesta verdad de éste. Para Wittgenstein lo característico de una actitud religiosa es la pura expresión, el estado de desnudo de los seres humanos, la carencia o vaciedad de significado en cuanto no se es capaz de afirmar o negar nada. Que esa difícil actitud degenere luego en esta o aquella creencia sería, desafortunadamente, propio de lo más profundo del ser humano. En lo profundo anida la necesidad de engaño. La experiencia de lo místico es además una experiencia que señala el límite de lo que puede decirse y frente al cual sólo cabe el silencio. Antes el límite no se decía. Ahora se dirá con el lenguaje de la metáfora o de la poesía. "
Soy el que sabe que no es menos vano
Acostumbrados a hablar de los sentimientos románticamente, yendo del amor a la melancolía o de la ternura a la nostalgia, incluir el asco puede parecer un anticlímax. El asco nos proporciona una clave insustituible para conocer la naturaleza humana. Es un sentimiento universal, presente en todas las culturas, que ha pasado de ser mera fisiología a tener un contenido moral. Este salto nos retrata como especie.
“Pasando senderos cortados a pico en abruptos y escarpados derrumbaderos, dimos vista al valle de Tejeda. El espectáculo es imponente. Todas aquellas negras murallas de la gran caldera, con sus crestas que parecen almenadas, con sus roques enhiestos, ofrecen el aspecto de una visión dantesca. No otra cosa pueden ser las calderas del Infierno, que visitó el florentino. Es una tremenda conmoción de las entrañas de la tierra, parece todo ello una tempestad petrificada, pero una tempestad de fuego, de lava, más que de agua.”
La definición del término más aceptada es la de la Wikipedia, gran contribución friki a la humanidad. Se trata de alguien obsesionado por una afición y que tiende a agruparse en comunidades de fans. Una persona apasionada de la informática, los cómics y las subculturas del rol y la ciencia ficción. El friki exhibe un sentido lúdico de la vida y adora la extravagancia, de ahí la etimología de la palabra: freak, monstruo en inglés.There are nine million bicycles in Beijing
That's a fact,
It's a thing we can't deny
Like the fact that I will love you till I die.
We are twelve billion light years from the edge,
That's a guess,
No-one can ever say it's true
But I know that I will always be with you.
I'm warmed by the fire of your love everyday
So don't call me a liar,
Just believe everything that I say
There are six billion people in the world
More or less
and it makes me feel quite small
But you're the one I love the most of all
We're high on the wire
With the world in our sight
And I'll never tire,
Of the love that you give me every night
And there are nine million bicycles in Beijing
And you know that I will love you till I die!
La admiración puede equivocarse. La historia nos ha enseñado a ser cautelosos, proporcionándonos la sabiduría del gato escaldado. El siglo XX fue el siglo de admiraciones asesinas. El fervor de las masas por Hitler, Mussolini, Stalin o Mao convierte en temibles las admiraciones desmesuradas.
"Quien ha alcanzado la libertad de la razón, aunque sólo sea en cierta medida, no puede menos que sentirse en la tierra como un caminante, pero un caminante que no se dirige hacia un punto de destino pues no lo hay.
"A diferencia de otros seres, vivos o inanimados, los hombres podemos inventar y elegir en parte nuestra forma de vida. Podemos optar por lo que nos parece bueno, es decir, conveniente para nosotros, frente a lo que nos parece malo e inconveniente.
La sorpresa es el sentimiento agradable ante lo imprevisto. Es la esencia de la comicidad, del humor y de las novelas de intriga. Desde el punto de vista sociológico, hay culturas que aman la novedad y la sorpresa –así fue la cultura griega– y otras que a nada temen más que al sobresalto. Para completar la crónica de esta gran familia sentimental, mencionaré un último tipo de pasmo: la fascinación. “En la fascinación –escribió Sartre– no hay nada más que un objeto gigante en un mundo desierto. El objeto se destaca con relieve absoluto sobre un fondo vacío.” El espectador se queda prendado, hipotecado por el objeto.
"Tengo el cansancio anticipado de lo que no voy a encontrar. Si en determinado momento me hubiera vuelto para la izquierda en lugar de para la derecha. Si en cierto instante hubiera dicho sí en lugar de no, o no en lugar de sí. Si en determinada conversación hubiese tenido frases que sólo ahora en el entresueño elaboro. Si todo esto hubiera sido así hoy sería otro y quizá el Universo entero sería insensiblemente llevado a ser otro también. Pero sólo ahora lo que nunca fui ni seré me duele. Voy a pasar la noche a Sintra porque no puedo pasarla en Lisboa pero cuando llegue a Sintra me va a dar pena de no haberme quedado en Lisboa.
"Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciendo toda mi vida, mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas. "
Se trata de una noble emoción. Los miserables no admiran nunca. Ni los cínicos, ni los escépticos, ni los envidiosos, ni los resentidos. La actual cultura de la sospecha y el integrismo de la igualdad ciegan las fuentes de la admiración. De ahí la importancia de reivindicarla.