martes, 9 de octubre de 2007
lunes, 8 de octubre de 2007
Más allá de la línea

jueves, 4 de octubre de 2007
Citas
Educación sentimental ( y IV )

miércoles, 3 de octubre de 2007
Educación sentimental (III)
Esos diferentes deseos pueden darse juntos, por supuesto. El deseo sexual, de intimidad, el de confianza, el de hacer feliz a la otra persona, se complementan en su nivel más alto, pero a veces no van juntos. Parece increíble tener que advertir a las parejas de que una cosa es quererse mucho y otra querer vivir juntos. La convivencia exige deseos específicos y competencias específicas también.
Al ser un deseo –y no un estado–, el amor es una actividad. En castellano indicamos este paso a la actividad con la palabra "querer", que es mucho más fuerte y ejecutiva. Todos podemos desear muchas cosas indolentemente. Hay una graduación que va desde el "me gustaría" y el "me apetece", al "yo deseo" y, más allá aún, al "yo quiero". El amor perezoso, que se basa más en promesas y ensoñaciones que en hechos, es un simulacro de amor.
martes, 2 de octubre de 2007
¿Para qué leer? Algunas respuestas

"Gracias a los libros nuestro espíritu puede romper los límites del espacio y del tiempo, de manera que podemos vivir a la vez en nuestra habitación y en las playas de Troya, en las calles de Nueva York y en las llanuras heladas del Polo Norte"
Antonio Muñoz Molina
"La lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren"
Francis de Croisset
"Las historias nos aprovisionan para la vida"
Kenneth Burke
"Leo para ser mejor persona"
Francisco Mateu
Déjame ver tu cerebro y... ¿te diré quién eres?

Los autores de un trabajo publicado recientemente en la revista Nature Neuroscience aseguraban haber hallado diferencias en el funcionamiento de un cerebro liberal frente a otro conservador. En pocas palabras: el primero reacciona mejor ante los cambios, mientras que el segundo es más rígido.
Los investigadores hicieron electroencefalogramas a 43 hombres y mujeres diestros mientras reaccionaban ante un estímulo que solía repetirse, pero a veces cambiaba. Cuando ocurría esto último, en la gran mayoría de los sujetos que previamente se habían declarado liberales se detectaba una actividad más intensa en un área de la corteza cerebral relacionada con los conflictos, lo que sugiere "una mayor sensibilidad neurocognitiva" a los cambios, escriben David Amodio y su grupo en su artículo. Se ve, por tanto, la firma de la ideología en el cerebro.
"Esta investigación demuestra que se empieza a dilucidar cómo un producto abstracto, aparentemente inefable de la mente, como la ideología, tiene su reflejo en el cerebro humano", dice Amodio. ¿Alguien se escandaliza por esta afirmación? ¿Alguien piensa que es absurdo que pueda verse algo así en un escáner cerebral? No los neurocientíficos, desde luego. Para ellos está clarísimo, y es perfectamente esperable, que cerebros que piensan distinto, que reaccionan distinto ante un mismo estímulo, funcionen de forma diferente; medir esa diferencia es sólo cosa de tener el instrumento adecuado.
"Todo, y todo es todo, está en el cerebro", dice Alberto Ferrús, director del Instituto Cajal de Neurociencias del CSIC, en Madrid. "La sensación de estar enamorado o enfadado, la religión... todo se traduce en moléculas, en algo físico que hay en el cerebro".
En los años noventa, cuando aparecieron las primeras técnicas para estudiar el cerebro humano en vivo y en directo -en acción-, se supo que la corteza cerebral de muchos ciegos muestra diferencias apreciables respecto a la corteza de personas que ven; que el cerebro de los taxistas tiene más sitio para información espacial; o cómo actúa el cerebro de los ajedrecistas al jugar. ¿Qué hay de raro en dar un paso más y buscar la marca de la mentira o la espiritualidad? Nada de nada, dice Ferrús.
Pero volvamos al trabajo sobre los cerebros políticos. En él se hacen las siguientes analogías: pensamiento menos rígido equivale a ideología liberal; pensamiento menos rígido equivale a más actividad en áreas cerebrales implicadas en afrontar conflictos; y, por tanto, más actividad en áreas cerebrales implicadas en afrontar conflictos equivale a ideología liberal.
Puestos a analizar, dicen los expertos, el eslabón frágil del razonamiento no es que un estilo de pensamiento tenga su sustrato biológico, sino lo no absoluto del término liberal. En el trabajo de Nature Neuroscience la mayoría de los autodefinidos liberales votaron por John Kerry, y los conservadores por Bush. ¿Se puede sustituir eso por Zapatero versus Rajoy? Y en un país musulmán, ¿quiénes tienen el cerebro flexible y quiénes rígido? Y los liberales del Trienio Liberal en España, entre 1820 y 1823, ¿qué cerebro tenían?
Ahora bien, no hay que equivocarse: que haya un sustrato biológico no implica ni que ese hardware nos ha sido transmitido genéticamente, ni que es inmutable. "Nosotros no examinamos si la orientación política se hereda, si nos viene dada de nacimiento", explica Amodio. "El cerebro es maleable, así que incluso si nacemos con un sistema neural más sensible a información conflictiva, es posible que este sistema neural cambie con el tiempo". Y ¿es fácil de cambiar el hardware que nos viene de fábrica? En otras palabras, ¿Qué pesa más, lo heredado o el ambiente?
"Puede que esa no sea la manera correcta de formular la pregunta", responde Amodio. "Los genes proporcionan unos mecanismos de base para la supervivencia. Pero lo bonito es que la expresión génica es muy sensible al ambiente".
Otra posible pregunta sobre este trabajo es si los cambios sociales globales -el cambio de postura respecto a la homosexualidad, el divorcio o el trabajo femenino-, implican un cambio colectivo en el funcionamiento del cerebro. ¿Tenemos todos un cerebro más liberal? "Tal vez", responde Amodio, para quien sin embargo la sociedad tiende ahora hacia un mayor conservadurismo -una prueba más de lo confuso de estos términos-. Pero "no está claro si estos cambios a gran escala tienen algo que ver con cambios heredables. Podrían estar más relacionados con la globalización y los cambios culturales".
En cualquier caso, lo cierto es que a la luz de los tentáculos que está desarrollando la neurociencia la intimidad empieza a emerger -también- como un concepto de lo más borroso. Con lo que ello implica, como señala Carlos Belmonte, director del Instituto de Neurociencias de Alicante: "Los problemas éticos que plantea la capacidad de analizar la actividad del cerebro vinculada a conductas, o la capacidad de modular desde fuera esa actividad cerebral, de encender o apagar genes, la neuro-estimulación, son importantes". Se podría llegar a descubrir cómo es el cerebro de un maltratador, por ejemplo, y entonces "¿Estaría bien tratarle para que no llegue a serlo? ¿Hasta dónde podemos llegar? Se van a plantear debates muy serios, y vamos a una velocidad espeluznante", dice.
Educación sentimental (II)

domingo, 30 de septiembre de 2007
Educación sentimental (I)

sábado, 29 de septiembre de 2007
Ahora
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jueves, 27 de septiembre de 2007
Revolución Azafrán
domingo, 23 de septiembre de 2007
Néctar de dioses

En cuanto a los beneficios, parece demostrado que el cacao y el chocolate negro, disminuyen la tensión arterial. Se ha llegado a la conclusión de que el cacao disminuye, por término medio, de 4 a 5 milímetros de mercurio la tensión arterial máxima y de 2 a 3 la tensión mínima. Este efecto, aunque parezca pequeño, es de una cuantía similar a lo que logran algunos fármacos antihipertensivos, pero a diferencia de éstos, el cacao es barato y no produce efectos secundarios. Esta reducción de la tensión arterial conlleva una reducción del riesgo de accidentes vasculares cerebrales (ictus), de enfermedades del corazón y de la mortalidad total.
También se ha demostrado un efecto beneficioso del cacao sobre el endotelio, que es la capa interna que recubre los vasos sanguíneos y que juega un papel primordial en el proceso de aterosclerosis.
Otro estudio ha demostrado que mejora la resistencia a la insulina y disminuye la concentración de glucosa y de insulina en plasma, con lo cual parece que sería protector frente a la aparición de diabetes de tipo 2.
Por ello, los productos ricos en cacao -cuanto más puro, mejor- consumidos en dosis moderadas pueden considerarse como parte de una dieta sana, ya que además de aumentar el placer de la ingesta, tienen efectos beneficiosos sobre la salud; pero para lograr este efecto hay que evitar que aumente la ingesta calórica y la obesidad.
Los inconvenientes de su consumo no están del todo claros. Se ha dicho que produce cefaleas y acné. Los estudios científicos realizados no han podido confirmarlo. La relación con la caries dental parece deberse más bien a una mala higiene dental. También se ha dicho que tiene cierto poder adictivo. Al parecer, esa sensación se debe a una serie de sustancias fisiológicamente activas que estimulan los receptores cerebrales para opiáceos.
En cualquier caso, lo que sí está suficientemente probado es el placer, casi orgiástico para algunos, que proporciona su ingesta.
Hoy que el verano se va...
jueves, 20 de septiembre de 2007
El Gran Gatsby (fragmentos)

" En mi primera infancia mi padre me dio un consejo que, desde entonces, no ha cesado de darme vueltas: cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien -me dijo- ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas. No añadió más, pero ambos no hemos sido nunca muy comunicativos dentro de nuestra habitual reserva, por lo cual comprendí que, con sus palabras, quería decir mucho más.
(...)Su corazón se hallaba en constante y turbulenta agitación, temperamento creador, tenía un don para saber esperar y, sobre todo, una romántica presteza; era la suya una de esas raras sonrisas, con una calidad de eterna confianza, de esas que en toda la vida no se encuentran más que cuatro o cinco veces.
(...)James Gatz era víctima de un mundo al que no pertenecía: ricos, seres descuidados e indiferentes, que aplastaban cosas y seres humanos, y luego se refugiaban en su dinero o en su amplia irreflexión.
(...)Gatsby creía en el fastuoso futuro que año tras año retrocede ante nosotros. Aunque en este momento nos evite, no importa... Mañana correremos más rápido, estiraremos más los brazos... Y una hermosa mañana... Y así seguimos, luchando como barcos contra la corriente, atraídos incesantemente hacia el pasado. "
miércoles, 19 de septiembre de 2007
El misterio de las cosas

domingo, 16 de septiembre de 2007
Minicuento

Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.
La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe.
martes, 11 de septiembre de 2007
Un continuo descubrir

domingo, 9 de septiembre de 2007
sábado, 8 de septiembre de 2007
jueves, 6 de septiembre de 2007
miércoles, 5 de septiembre de 2007
Otro minirrelato de Monterroso

Escribió una novela: dijeron que se creía Proust;
Escribió un cuento: dijeron que se creía Chejov;
Escribió una carta: dijeron que se creía Lord Chesterfield;
Escribió un diario: dijeron que se creía Pavese;
Escribió una despedida: dijeron que se creía Cervantes;
Dejo de escribir: dijeron que se creía Rimbaud;
Escribió un epitafio: dijeron que se creía difunto.
martes, 4 de septiembre de 2007
Tributo a Van Gogh
Starry, starry night.
Paint your palette blue and grey,
Look out on a summer's day,
With eyes that know the darkness in my soul.
Shadows on the hills,
Sketch the trees and the daffodils,
Catch the breeze and the winter chills,
In colors on the snowy linen land.
Now I understand what you tried to say to me,
How you suffered for your sanity,
How you tried to set them free.
They would not listen, they did not know how.
Perhaps they'll listen now.
Starry, starry night.
Flaming flowers that brightly blaze,
Swirling clouds in violet haze,
Reflect in Vincent's eyes of china blue.
Colors changing hue, morning field of amber grain,
Weathered faces lined in pain,
Are soothed beneath the artist's loving hand.
Now I understand what you tried to say to me,
How you suffered for your sanity,
How you tried to set them free.
They would not listen, they did not know how.
Perhaps they'll listen now.
For they could not love you,
But still your love was true.
And when no hope was left in sight
On that starry, starry night,
You took your life, as lovers often do.
But I could have told you, Vincent,
This world was never meant for one
As beautiful as you.
Starry, starry night.
Portraits hung in empty halls,
Frameless head on nameless walls,
With eyes that watch the world and can't forget.
Like the strangers that you've met,
The ragged men in the ragged clothes,
The silver thorn of bloody rose,
Lie crushed and broken on the virgin snow.
Now I think I know what you tried to say to me,
How you suffered for your sanity,
How you tried to set them free.
They would not listen, they're not listening still.
Perhaps they never will...
"Vincent" ("Starry, Starry Night") - Don McLean
lunes, 3 de septiembre de 2007
A mis compinches racionales...

Incapaces de comprender lo que había pasado, pues la racionalidad no era su fuerte y ambos creían en la racionalidad, se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno y el otro habían hecho durante su triste existencia.
domingo, 26 de agosto de 2007
La Estambul de Pamuk

¿Puede una ciudad tener alma? Si la tiene, ¿de qué está hecha? El alma de una ciudad, ¿se forma por su tamaño, su cultura y su historia, o nace de la imagen que sus calles y sus edificios imprimen en nuestras mentes? Más aún, el alma de una ciudad ¿depende de lo bulliciosa que es o de lo vacía que está? ¿De la bruma o del calor? ¿Está en el río que la cruza o -como en el caso de Estambul- en el mar que la divide en dos? ¿Dónde sentimos su alma con más intensidad? ¿Cuando la vemos desde lo alto de una colina? ¿Cuando pasamos por un paso subterráneo? ¿Cuando nuestros oídos escuchan el alboroto de la ciudad? ¿Cuando nos pica la nariz por su aire húmedo y sucio? Quizá cuando todos estamos acostados oyendo cómo la ciudad duerme como un viejo animal cansado y escuchamos el sonido de la sirena de niebla en el Bósforo. En mi opinión, el alma de una ciudad cambia cuando la ciudad cambia. El Estambul nuevo y opulento de hoy no es la ciudad melancólica que conocí de niño.
Pero incluso hoy me habla de soledad. En las tardes de verano, el alma de la ciudad está en sus anticuados autobuses que circulan con dificultad entre nubes de polvo, humo y contaminación mientras llevan a los sudorosos pasajeros a sus casas; está en la nube de niebla que cubre la ciudad y que, al atardecer, se torna entre naranja y púrpura, y en la luz azul que sale de millones de ventanas cuando, casi al mismo tiempo, la ciudad enciende sus televisiones -y justo en el mismo instante en que las mujeres de toda la ciudad fríen berenjenas para la cena-. A mediodía, en los tranquilos y fríos días de otoño, cuando la ciudad está en plena actividad, el alma de la ciudad reside en un solitario y ocupado hombre que pesca mientras su viejo barquito se balancea sobre la estela de los transbordadores y de los grandes cargueros que circulan por el Bósforo.
Todos los habitantes de Estambul son de fuera y, por tanto, todos están solos. En 1453, cuando llegaron los turcos -o mejor dicho, los otomanos, ya que había cristianos en su Ejército-, se encontraron con una ciudad que les esperaba. Y, por definición, eran, por tanto, recién llegados. Durante su reinado de 500 años, llegaron otomanos procedentes de los más diversos países y culturas; por tanto, también ellos eran de fuera. (…)
El gran secreto de Estambul es que incluso los que vivimos aquí no la entendemos, y no la entendemos porque desafía cualquier clasificación. Pasear por sus bulliciosas calles es sentir la historia bajo nuestros pies, pero incluso cuando recordamos que antes de nosotros estuvieron otras grandes civilizaciones, también nos damos cuenta de que no nos pertenecen. Esto es lo que le da a la ciudad ese aire extranjero.
Podría incluso decir que su alma reside en su rechazo a ser clasificada o comprendida racionalmente. (…) Desde mi niñez, las tiendas antiguas de la ciudad me han parecido el ejemplo más elocuente de este desorden. Cuando estoy en una parfumerie -si prefiere, llamémosla farmacia- y miro a mi alrededor, al surtido de botellas de colores, de cajas y de tarros, me parece que el alma de la ciudad no sólo surge de su historia, sino de la suma de las pasiones y sueños de todos los que alguna vez han vivido aquí. Igual que las tiendas de Beyoglu -aparentemente turcas, pero griegas y armenias en el fondo- a las que iba con mi madre cuando era pequeño y que me recuerdan a todas esas antiguas culturas que han ido formando la nuestra y cuán desconocida e increíblemente rica ha sido su influencia. En Estambul, cada objeto guarda su propia historia secreta.
Orhan Pamuk - Premio Nobel de Literatura 2006
Modificado de “Mi Estambul secreto”, publicado en El País 26-08-2007
What a Wonderful World - Louis Armstrong
I see trees of green, red roses too
I see them bloom for me and you
And I think to myself, what a wonderful world
I see skies of blue and clouds of white
The bright blessed day, the dark sacred night
And I think to myself, what a wonderful world
The colours of the rainbow, so pretty in the sky
Are also on the faces of people going by
I see friends shakin' hands, sayin' "How do you do?"
They're really saying "I love you"
I hear babies cryin', I watch them grow
They'll learn much more than I'll ever know
And I think to myself, what a wonderful world
Yes, I think to myself, what a wonderful world



