jueves, 20 de septiembre de 2007

El Gran Gatsby (fragmentos)



" En mi primera infancia mi padre me dio un consejo que, desde entonces, no ha cesado de darme vueltas: cada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien -me dijo- ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas. No añadió más, pero ambos no hemos sido nunca muy comunicativos dentro de nuestra habitual reserva, por lo cual comprendí que, con sus palabras, quería decir mucho más.


(...)Su corazón se hallaba en constante y turbulenta agitación, temperamento creador, tenía un don para saber esperar y, sobre todo, una romántica presteza; era la suya una de esas raras sonrisas, con una calidad de eterna confianza, de esas que en toda la vida no se encuentran más que cuatro o cinco veces.


(...)James Gatz era víctima de un mundo al que no pertenecía: ricos, seres descuidados e indiferentes, que aplastaban cosas y seres humanos, y luego se refugiaban en su dinero o en su amplia irreflexión.


(...)Gatsby creía en el fastuoso futuro que año tras año retrocede ante nosotros. Aunque en este momento nos evite, no importa... Mañana correremos más rápido, estiraremos más los brazos... Y una hermosa mañana... Y así seguimos, luchando como barcos contra la corriente, atraídos incesantemente hacia el pasado. "
Francis Scott Fitzgerald

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Algunas pinturas

El misterio de las cosas



El misterio de las cosas, ¿dónde está?


Si apareciese, al menos, para mostrarnos que es misterio


¿qué sabe de esto el río, qué sabe el árbol?


Y yo, que no soy más, ¿qué se yo?




Siempre que veo las cosas


y pienso en lo que los hombres piensan de ellas,


río con el fresco sonido del río sobre la piedra.


El único sentido de las cosas es no tener sentido oculto.


Más raro que todas las rarezas,


más que los sueños de los poetas


y los pensamientos de los filósofos,


es que las cosas sean realmente lo que parecen ser


y que no haya nada que comprender.




Sí, eso es lo único que aprendieron solos mis sentidos:


las cosas no tienen significación, tienen existencia.


Las cosas son el único sentido oculto de las cosas.


Todos los dias descubro la espantosa realidad de las cosas:


cada cosa es lo que es.


Qué difícil es decir esto


y decir cuánto me alegra y me basta.


Para ser completo existir es suficiente.




A veces miro un piedra.


No pienso que ella siente,


no me empeño en llamarla hermana.


Me gusta por ser piedra,


me gusta porque no siente,


me gusta porque no tiene parentesco conmigo.


Otras veces oigo pasar el viento:


Vale la pena haber nacido sólo por oír pasar el viento.




No sé qué pensarán los otros al leer esto;


creo que ha de ser bueno porque lo pienso sin esfuerzo,


lo pienso sin pensar que otros me oyen pensar,


lo pienso sin pensamientos,


lo digo como lo dicen las palabras.


Una vez me llamaron poeta materialista


y yo me sorprendí:


nunca había pensado que pudiesen darme este o aquel nombre,


ni siquiera soy poeta: veo.


Si vale lo que escribo, no es valer mío,


el valer está ahí, en mis versos,


todo esto es absolutamente independiente de mi voluntad.
Fernando Pessoa

domingo, 16 de septiembre de 2007

Minicuento



Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.
La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe.

La fe y las montañas
Augusto Monterroso

martes, 11 de septiembre de 2007

Un continuo descubrir




¿Volver? Vuelva el que tenga,


Tras largos años, tras un largo viaje,


Cansancio del camino y la codicia


De su tierra, su casa, sus amigos,


Del amor que al regreso fiel le espere.


Mas, ¿tú? ¿Volver? Regresar no piensas,


Sino seguir libre adelante,


Disponible por siempre, mozo o viejo,


Sin hijo que te busque, como a Ulises,


Sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.


Sigue, sigue adelante y no regreses,


Fiel hasta el fin del camino y tu vida,


No eches de menos un destino más fácil,


Tus pies sobre la tierra antes no hollada,


Tus ojos frente a lo antes nunca visto.

"Peregrino"
Luis Cernuda

sábado, 8 de septiembre de 2007

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Otro minirrelato de Monterroso


Escribió un drama: dijeron que se creía Shakespeare;
Escribió una novela: dijeron que se creía Proust;
Escribió un cuento: dijeron que se creía Chejov;
Escribió una carta: dijeron que se creía Lord Chesterfield;
Escribió un diario: dijeron que se creía Pavese;
Escribió una despedida: dijeron que se creía Cervantes;
Dejo de escribir: dijeron que se creía Rimbaud;
Escribió un epitafio: dijeron que se creía difunto.

martes, 4 de septiembre de 2007

Tributo a Van Gogh

Starry, starry night.
Paint your palette blue and grey,
Look out on a summer's day,
With eyes that know the darkness in my soul.
Shadows on the hills,
Sketch the trees and the daffodils,
Catch the breeze and the winter chills,
In colors on the snowy linen land.

Now I understand what you tried to say to me,
How you suffered for your sanity,
How you tried to set them free.
They would not listen, they did not know how.
Perhaps they'll listen now.

Starry, starry night.
Flaming flowers that brightly blaze,
Swirling clouds in violet haze,
Reflect in Vincent's eyes of china blue.
Colors changing hue, morning field of amber grain,
Weathered faces lined in pain,
Are soothed beneath the artist's loving hand.

Now I understand what you tried to say to me,
How you suffered for your sanity,
How you tried to set them free.
They would not listen, they did not know how.
Perhaps they'll listen now.

For they could not love you,
But still your love was true.
And when no hope was left in sight
On that starry, starry night,
You took your life, as lovers often do.
But I could have told you, Vincent,
This world was never meant for one
As beautiful as you.

Starry, starry night.
Portraits hung in empty halls,
Frameless head on nameless walls,
With eyes that watch the world and can't forget.
Like the strangers that you've met,
The ragged men in the ragged clothes,
The silver thorn of bloody rose,
Lie crushed and broken on the virgin snow.

Now I think I know what you tried to say to me,
How you suffered for your sanity,
How you tried to set them free.
They would not listen, they're not listening still.
Perhaps they never will...

"Vincent" ("Starry, Starry Night") - Don McLean

Woman in Art

lunes, 3 de septiembre de 2007

A mis compinches racionales...


Tirada en el campo estaba desde hacía tiempo una Flauta que ya nadie tocaba, hasta que un día un Burro que paseaba por ahí resopló fuerte sobre ella haciéndola producir el sonido más dulce de su vida, es decir, de la vida del Burro y de la Flauta.
Incapaces de comprender lo que había pasado, pues la racionalidad no era su fuerte y ambos creían en la racionalidad, se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno y el otro habían hecho durante su triste existencia
.

El burro y la flauta.
Augusto Monterroso

domingo, 26 de agosto de 2007

Women In Film

Espectacular, que diría alguien que yo me sé

La Estambul de Pamuk


Nací en Estambul. Exceptuando los tres años que pasé en Nueva York, no he vivido en ningún otro lugar. (…) Cuando era niño, Estambul era una tranquila ciudad de provincias con una población de un millón de habitantes; medio siglo después es una metrópoli 10 veces mayor, rodeada de barrios desconocidos y distantes en los que nunca he estado y cuyos nombres sólo conozco por los periódicos. Cuando me asomo a la ventana, me cuesta aceptar que estas poblaciones de la periferia son una parte de mi ciudad. Ni siquiera en mis sueños habría esperado que las calles de mi niñez fueran tan bulliciosas como lo son hoy. Pero cuando uno está tan unido a una ciudad como yo lo estoy a Estambul, acabas por aceptar su destino como el tuyo propio; llegas a verla casi como una extensión de tu propio cuerpo, de tu propia alma. Así que cuando ante mis ojos veo el cambio de las calles, de las tiendas y de las plazas -y durante las últimas décadas he visto los cines, las librerías y las jugueterías más importantes de mi niñez cerrar sus puertas-, reacciono igual que cuando veo a mi propio cuerpo envejecer. Tras el estupor inicial, me resigno ante mi nuevo aspecto.
¿Puede una ciudad tener alma? Si la tiene, ¿de qué está hecha? El alma de una ciudad, ¿se forma por su tamaño, su cultura y su historia, o nace de la imagen que sus calles y sus edificios imprimen en nuestras mentes? Más aún, el alma de una ciudad ¿depende de lo bulliciosa que es o de lo vacía que está? ¿De la bruma o del calor? ¿Está en el río que la cruza o -como en el caso de Estambul- en el mar que la divide en dos? ¿Dónde sentimos su alma con más intensidad? ¿Cuando la vemos desde lo alto de una colina? ¿Cuando pasamos por un paso subterráneo? ¿Cuando nuestros oídos escuchan el alboroto de la ciudad? ¿Cuando nos pica la nariz por su aire húmedo y sucio? Quizá cuando todos estamos acostados oyendo cómo la ciudad duerme como un viejo animal cansado y escuchamos el sonido de la sirena de niebla en el Bósforo. En mi opinión, el alma de una ciudad cambia cuando la ciudad cambia. El Estambul nuevo y opulento de hoy no es la ciudad melancólica que conocí de niño.
Pero incluso hoy me habla de soledad. En las tardes de verano, el alma de la ciudad está en sus anticuados autobuses que circulan con dificultad entre nubes de polvo, humo y contaminación mientras llevan a los sudorosos pasajeros a sus casas; está en la nube de niebla que cubre la ciudad y que, al atardecer, se torna entre naranja y púrpura, y en la luz azul que sale de millones de ventanas cuando, casi al mismo tiempo, la ciudad enciende sus televisiones -y justo en el mismo instante en que las mujeres de toda la ciudad fríen berenjenas para la cena-. A mediodía, en los tranquilos y fríos días de otoño, cuando la ciudad está en plena actividad, el alma de la ciudad reside en un solitario y ocupado hombre que pesca mientras su viejo barquito se balancea sobre la estela de los transbordadores y de los grandes cargueros que circulan por el Bósforo.
Todos los habitantes de Estambul son de fuera y, por tanto, todos están solos. En 1453, cuando llegaron los turcos -o mejor dicho, los otomanos, ya que había cristianos en su Ejército-, se encontraron con una ciudad que les esperaba. Y, por definición, eran, por tanto, recién llegados. Durante su reinado de 500 años, llegaron otomanos procedentes de los más diversos países y culturas; por tanto, también ellos eran de fuera. (…)
El gran secreto de Estambul es que incluso los que vivimos aquí no la entendemos, y no la entendemos porque desafía cualquier clasificación. Pasear por sus bulliciosas calles es sentir la historia bajo nuestros pies, pero incluso cuando recordamos que antes de nosotros estuvieron otras grandes civilizaciones, también nos damos cuenta de que no nos pertenecen. Esto es lo que le da a la ciudad ese aire extranjero.
Podría incluso decir que su alma reside en su rechazo a ser clasificada o comprendida racionalmente. (…) Desde mi niñez, las tiendas antiguas de la ciudad me han parecido el ejemplo más elocuente de este desorden. Cuando estoy en una parfumerie -si prefiere, llamémosla farmacia- y miro a mi alrededor, al surtido de botellas de colores, de cajas y de tarros, me parece que el alma de la ciudad no sólo surge de su historia, sino de la suma de las pasiones y sueños de todos los que alguna vez han vivido aquí. Igual que las tiendas de Beyoglu -aparentemente turcas, pero griegas y armenias en el fondo- a las que iba con mi madre cuando era pequeño y que me recuerdan a todas esas antiguas culturas que han ido formando la nuestra y cuán desconocida e increíblemente rica ha sido su influencia. En Estambul, cada objeto guarda su propia historia secreta.
Orhan Pamuk - Premio Nobel de Literatura 2006
Modificado de “Mi Estambul secreto”, publicado en El País 26-08-2007

Michel Camilo - Calle 54

Dedicado a Gra ;-)

What a Wonderful World - Louis Armstrong

I see trees of green, red roses too
I see them bloom for me and you
And I think to myself, what a wonderful world

I see skies of blue and clouds of white
The bright blessed day, the dark sacred night
And I think to myself, what a wonderful world

The colours of the rainbow, so pretty in the sky
Are also on the faces of people going by
I see friends shakin' hands, sayin' "How do you do?"
They're really saying "I love you"

I hear babies cryin', I watch them grow
They'll learn much more than I'll ever know
And I think to myself, what a wonderful world
Yes, I think to myself, what a wonderful world

sábado, 25 de agosto de 2007

A vueltas con la ficción


(…) El filósofo rumano Cioran afirmaba que no leía novelas ya que, habiendo ocurrido tanto en el mundo, no podía interesarse por cosas que ni siquiera habían acontecido; prefería las memorias, las autobiografías, los diarios, la correspondencia y los libros de Historia.
Si lo pensamos dos veces, tal vez a Cioran no le faltara razón y tal vez sea inexplicable que personas adultas y más o menos competentes estén dispuestas a sumergirse en una narración que desde el primer momento se les advierte que es inventada (…) A partir de una página determinada, como si con ella se levantara el telón de un teatro, fingimos olvidar esa información y nos disponemos a atender a otra voz que sin embargo sabemos que es la del escritor impostada o disfrazada. ¿Qué nos da esa capacidad de fingimiento? ¿Por qué seguimos leyendo novelas y apreciándolas y tomándolas en serio y hasta premiándolas, en un mundo cada vez menos ingenuo?
Parece cierto que el hombre- quizá aún más la mujer- tiene necesidad de alguna dosis de ficción, esto es, necesita lo imaginario además de lo acaecido y real. No me atrevería a emplear expresiones que encuentro trilladas o cursis, como lo sería asegurar que el ser humano necesita `soñar´o `evadirse´ (…) Prefiero decir más bien que necesita conocer lo posible además de lo cierto, las conjeturas y las hipótesis y los fracasos además de los hechos, lo descartado y lo que pudo ser además de lo que fue. (…)
Todos tenemos la tendencia a irnos viendo en las diferentes etapas de nuestra vida como el resultado y el compendio de lo que nos ha ocurrido y de lo que hemos logrado y hemos realizado, como si fuera tan sólo eso lo que conforma nuestra existencia. Y olvidamos casi siempre que las vidas de las personas no son sólo eso: cada trayectoria se compone también de nuestras pérdidas y nuestros desperdicios, de nuestras omisiones y nuestros deseos incumplidos, de lo que una vez dejamos de lado y no elegimos o no alcanzamos, de las numerosas posibilidades que en su mayoría no llegaron a realizarse- todas menos una, a la postre- , de nuestras vacilaciones y nuestras ensoñaciones, de los proyectos frustrados y los anhelos falsos o tibios, de los miedos que nos paralizaron, de lo que abandonamos o nos abandonó a nosotros. Las personas tal vez consistimos, en suma, tanto en lo que somos como en lo que no hemos sido, tanto en lo comprobable y cuantificable y recordable como en lo más incierto, indeciso y difuminado, quizá estamos hechos en igual medida de lo que fue y de lo que pudo ser.
Precisamente la ficción nos cuenta eso, o mejor dicho, nos sirve de recordatorio de esa dimensión que solemos dejar de lado a la hora de relatarnos y explicarnos a nosotros mismos y nuestra vida. Y todavía es hoy la novela la forma más elaborada de ficción o así lo creo.
"Lo que no sucede y sucede", epílogo de "Mañana en la batalla piensa en mí"
Javier Marías

Citas

"El mejor regalo que le podemos hacer a otro no es sólo compartir nuestras riquezas, sino revelarle las suyas propias"
Benjamin Disraeli

"Arriesgarse es perder el equilibrio momentáneamente. No arriesgarse es perderse a uno mismo"
Sören Kierkegaard

"He sido un hombre que busca y aún lo sigo siendo, pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino que empiezo a escuchar las enseñanzas que me comunica mi sangre"
Herman Hesse

Menudo es Jorge...


Ahí donde lo ven... ¡me escoñó la espalda!

Clara de romería


La peque más presu

Verano isleño...

... en buena compañía


miércoles, 22 de agosto de 2007

Vida


Bienvenido. Y felicidades. Llegar hasta aquí no fue nada fácil.
Para que estés ahora aquí, tuvieron que agruparse, de forma compleja y extrañamente servicial, billones de átomos errantes; es una disposición tan especializada y particular que nunca se ha intentado antes y que sólo existirá esta vez.
Ser tú no es una experiencia gratificante a nivel atómico. Resulta fascinante pensar que si tú mismo te fueses deshaciendo con unas pinzas, átomo a átomo, lo que producirías sería un montón de fino polvo atómico, nada del cual habría estado nunca vivo pero todo él habría sido en otro tiempo tú. Sin embargo, por la razón que sea, durante el período de tu existencia, tus átomos responderán a un único impulso riguroso: que tú sigas siendo tú.
La mala noticia es que los átomos son inconstantes y su tiempo de devota atención es muy fugaz. Incluso una vida humana larga sólo suma unas 650.000 horas y, en ese modesto límite, tus átomos te dan por terminado. Entonces se dispersan silenciosamente y se van a ser otras cosas. Y se acabó todo para ti.
De todos modos, debes alegrarte de que suceda. Hablando en términos generales, no ocurre en el resto del universo, por lo que sabemos. Se trata de algo decididamente raro.
Desde el punto de vista químico la vida es fantásticamente prosaica: carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno, un poco de calcio, una pizca de azufre, un leve espolvoreo de otros elementos corrientes, y eso es todo lo que hace falta. Lo único especial de los átomos que te componen es que te componen. Ése es, por supuesto, el milagro de la vida.
Hagan o no vida en otros rincones del universo, los átomos hacen muchas otras cosas: nada menos que todo lo demás. Sin ellos no habría agua ni aire, ni rocas ni estrellas y planetas, ni nubes gaseosas lejanas ni nebulosas giratorias ni ninguna de todas las demás cosas que hacen el universo tan agradablemente material. Los átomos son tan numerosos y necesarios que pasamos con facilidad por alto el hecho de que, en realidad, no tienen por qué existir. No hay ninguna ley que exija que el universo se llene de ellos o que produzcan luz, gravedad y otras propiedades de las que depende la existencia. En verdad, el universo no necesita existir. Durante mucho tiempo no existió. No había átomos ni universo para que flotaran en él. No había nada… absolutamente nada en ningún sitio.
Así que demos gracias a los átomos. Pero, además, para que estés vivo aquí y ahora, en el siglo XXI, y seas tan listo como para saberlo, tuviste que tener buena suerte biológica. De los miles de millones de especies vivientes que han existido desde el principio del tiempo, la mayoría (se ha llegado a decir que el 99%) ya no anda por ahí. Y es que la vida en este planeta no sólo es breve sino de una endeblez deprimente.
Una especie media sólo dura en la Tierra uno cuatro millones de años, por lo que, si quieres seguir andando por ahí miles de millones de años, tienes que ser tan inconstante como los átomos que te componen. Debes estar dispuesto a cambiarlo todo (forma, tamaño, color, especie…todo) y a hacerlo reiteradamente. Esto es mucho más fácil de decir que de hacer, porque el proceso de cambio es al azar. Pasar del átomo primordial al humano moderno que camina erguido y que razona te ha exigido adquirir por mutación nuevos rasgos una y otra vez durante un período sumamente largo. Así que, en los últimos 3.800 millones de años, has aborrecido el oxígeno y luego lo has adorado, has desarrollado aletas y extremidades y unas garbosas alas, has puesto huevos, has chasqueado el aire con una lengua bífida, has sido peludo, has vivido bajo tierra, en los árboles, has sido tan grande como un ciervo y tan pequeño como un ratón y un millón de cosas más. Una desviación mínima de cualquiera de estos imperativos de la evolución y podrías estar ahora lamiendo algas en las paredes de una cueva, holgazaneando en forma de morsa en algún litoral pedregoso o regurgitando aire por un orificio nasal de la parte superior de tu cabeza antes de sumergirte 18 metros en el océano a buscar un bocado de deliciosos gusanos de arena.
Además has sido extraordinariamente afortunado en cuanto a tus ancestros personales. Considera que, durante 3.800 millones de años (un período de tiempo que nos lleva más allá del nacimiento de las montañas, los ríos y los mares de la Tierra) cada uno de tus antepasados por ambas ramas ha sido lo suficientemente sano para reproducirse y le han bendecido el destino y las circunstancias lo suficiente como para vivir el tiempo necesario para hacerlo. Ninguno de tus antepasados pereció aplastado, devorado, ahogado, de hambre, atascado, ni fue herido prematuramente ni desviado de otro modo de su objetivo vital: entregar una pequeña carga de material genético a la pareja adecuada en el momento oportuno para perpetuar la única secuencia posible de genes que pudiese desembocar, asombrosa y demasiado brevemente en ti.

(Modificado de “Una breve historia de casi todo” de Brill Bryson)

Manhattan - Woody Allen (opening scene)

¡¡¡Geniaaaaaaal!!!

Realidad y fantasía


"En mi soledad

he visto cosas muy claras,

que no son verdad"

Antonio Machado
Proverbios y cantares, 1919

Forgesfuncionarios


martes, 21 de agosto de 2007

Te deseo...




Te deseo primero que ames, y que amando también seas amado.
Y que, de no ser así, seas breve en olvidar
Y que después de olvidar, no guardes rencores.
Te deseo también que tengas amigos,
Y que, incluso malos e inconsecuentes,
Sean valientes y fieles, y que por lo menos
Haya uno en quien confiar sin dudar.
Y porque la vida es así,
Te deseo que tengas enemigos,
Ni muchos ni pocos, en la medida exacta para que,
Algunas veces, te cuestiones tus propias certezas,
Y que entre ellos, haya por lo menos uno que sea justo,
Para que no te sientas demasiado seguro.
Te deseo además que seas útil, mas no insustituible.
Y que en los momentos malos,
Cuando no quede nada más,
Esa utilidad sea suficiente para mantenerte en pie.
Igualmente te deseo que seas tolerante,
No con los que se equivocan poco,
Porque eso es fácil, sino con los que
Se equivocan mucho e irremediablemente,
Y que haciendo buen uso de esa tolerancia,
Sirvas de ejemplo a otros.
Te deseo que siendo joven no madures demasiado deprisa,
Y que ya maduro, no insistas en rejuvenecer,
Y que siendo viejo no te dediques al desespero.
Porque cada edad tiene su placer y su dolor
Y es necesario dejar que fluyan entre nosotros.
Te deseo que descubras,
Con urgencia máxima, por encima y a pesar de todo,
Que existe y que te rodean, seres oprimidos,
Tratados con injusticia y personas infelices.
Deseo también que plantes tu semilla,
Por más minúscula que sea,
Y la acompañes en su crecimiento,
Para que descubras de cuantas vidas está hecho un árbol.
Te deseo, además, que tengas dinero,
Porque es necesario ser práctico,
Y que por lo menos una vez por año,
Pongas algo de ese dinero frente a ti
Y digas:”esto es mío”,
Sólo para que quede claro quién es el dueño de quien.
Te deseo también que ninguno de tus defectos muera,
Pero que si muere alguno puedas llorar
Sin lamentarte y sufrir sin sentirte culpable
Si todas estas cosas llegaran a pasar,
No tengo nada más que desearte.

¿Víctor Hugo?

¡Cómo molan los Moleskine!


No tengo ningún inconveniente en recibirlas como regalo ;-)

Novecento

Una de mis pelis favoritas

When I look in your eyes



When I look in your eyes, I see the wisdom of the world in your eyes

I see the sadness of a thousand goodbyes

When I look in your eyes


And it is no surprise, to see the softness of the moon in your eyes

The gentle sparkle of the stars in your eyes

When I look in your eyes


In your eyes, I see the deepness of the sea

I see the deepness of the love

The love I feel you feel for me


Autumn comes, summer dies

I see the passing of the years in your eyes

And when we part there will be no tears no goodbyes

I'll just look into your eyes


Those eyes, so wise

So warm, so real

How I love the world, your eyes reveal