sábado, 18 de agosto de 2007
La verdad de las mentiras - Mario Vargas Llosa

(...) Si las novelas son ciertas o falsas importa a cierta gente tanto como que sean buenas o malas y muchos lectores (…) hacen depender lo segundo de lo primero.
(…) En efecto, las novelas mienten- no pueden hacer otra cosa- pero ésa es sólo una parte de la historia. La otra es que, mintiendo, expresan una curiosa verdad, que sólo puede expresarse encubierta, disfrazada de lo que no es.
(…) Los hombres no están contentos con su suerte y casi todos- ricos o pobres, geniales o mediocres, célebres u oscuros- quisieran una vida distinta de la que viven. Para aplacar- tramposamente- este apetito nacieron las ficciones. Ellas se escriben y se leen para que los seres humanos tengan las vidas que no se resignan a no tener. En el embrión de toda novela bulle una inconformidad, late un deseo insatisfecho.
(…) Cuando leemos novelas no somos los que somos habitualmente, sino también los seres hechizados entre los cuales el novelista nos traslada. El traslado es una metamorfosis: el reducto asfixiante que es nuestra vida real se abre y salimos a ser otros, a vivir vicariamente experiencias que la ficción vuelve nuestras. Sueño lúcido, fantasía encarnada, la ficción nos completa, a nosotros, seres mutilados a quienes ha sido impuesta la atroz dicotomía de tener una sola vida y los apetitos y fantasías de desear mil.
(…) En el corazón de todas ellas llamea una protesta. Quien las fabuló lo hizo porque no pudo vivirlas y quien las lee (y las cree en la lectura) encuentra en sus fantasmas las caras y aventuras que necesitaba para aumentar su vida. Ésa es la verdad que expresan las mentiras de las ficciones: las mentiras que somos, las que nos consuelan y desagravian de nuestras nostalgias y frustraciones.
(…) Las mentiras de las novelas no son nunca gratuitas: llenan las insuficiencias de la vida.
(…) La ficción es un sucedáneo transitorio de la vida. El regreso a la realidad es siempre un empobrecimiento brutal: la comprobación de que somos menos de lo que soñamos. Lo que quiere decir que, a la vez que aplacan transitoriamente la insatisfacción humana, las ficciones también las azuzan, espoleando los deseos y la imaginación.
(…) Salir de sí mismo, ser otro, aunque sea ilusoriamente, es una manera de ser menos esclavo y de experimentar los riesgos de la libertad.
(…) En efecto, las novelas mienten- no pueden hacer otra cosa- pero ésa es sólo una parte de la historia. La otra es que, mintiendo, expresan una curiosa verdad, que sólo puede expresarse encubierta, disfrazada de lo que no es.
(…) Los hombres no están contentos con su suerte y casi todos- ricos o pobres, geniales o mediocres, célebres u oscuros- quisieran una vida distinta de la que viven. Para aplacar- tramposamente- este apetito nacieron las ficciones. Ellas se escriben y se leen para que los seres humanos tengan las vidas que no se resignan a no tener. En el embrión de toda novela bulle una inconformidad, late un deseo insatisfecho.
(…) Cuando leemos novelas no somos los que somos habitualmente, sino también los seres hechizados entre los cuales el novelista nos traslada. El traslado es una metamorfosis: el reducto asfixiante que es nuestra vida real se abre y salimos a ser otros, a vivir vicariamente experiencias que la ficción vuelve nuestras. Sueño lúcido, fantasía encarnada, la ficción nos completa, a nosotros, seres mutilados a quienes ha sido impuesta la atroz dicotomía de tener una sola vida y los apetitos y fantasías de desear mil.
(…) En el corazón de todas ellas llamea una protesta. Quien las fabuló lo hizo porque no pudo vivirlas y quien las lee (y las cree en la lectura) encuentra en sus fantasmas las caras y aventuras que necesitaba para aumentar su vida. Ésa es la verdad que expresan las mentiras de las ficciones: las mentiras que somos, las que nos consuelan y desagravian de nuestras nostalgias y frustraciones.
(…) Las mentiras de las novelas no son nunca gratuitas: llenan las insuficiencias de la vida.
(…) La ficción es un sucedáneo transitorio de la vida. El regreso a la realidad es siempre un empobrecimiento brutal: la comprobación de que somos menos de lo que soñamos. Lo que quiere decir que, a la vez que aplacan transitoriamente la insatisfacción humana, las ficciones también las azuzan, espoleando los deseos y la imaginación.
(…) Salir de sí mismo, ser otro, aunque sea ilusoriamente, es una manera de ser menos esclavo y de experimentar los riesgos de la libertad.
Diana Krall - Under My Skin
I've got you under my skin
I have got you deep in the heart of me
So deep in my heart, you're really a part of me
And I've got you under my skin
I have tried so, not to give in
I've said to myself this affair it never would go so well
But why should I try to resist when I know so well
That I've got you under my skin
I would sacrifice anything come would might
For the sake of having you near
In spite of a warning voice, that comes in the night and repeats in my ear
Don't you know you fool you never can win
Use your mentality, wake up to reality
For each time I do, just the thought of you makes me stop before I begin
Because I've got you under my skin
viernes, 17 de agosto de 2007
Canto a mí mismo - Walt Whitman

La mesa está puesta para el hombre.
Aquí está la carne para el apetito natural.
Siéntate. Que se sienten todos:
el malvado y el justo. No desdeño a ninguno.
Que nadie se quede a la puerta.
La manceba, el parásito y el ladrón están invitados;
y el negro cimarrón y el sifilítico también.
No habrá diferencias ni privilegios para nadie.
Que se sienten todos.
Esto es el apretón de una tímida mano,
el perfume natural de una cabellera desbordante,
el contacto de mis labios con los tuyos,
el jadeo de mi ansiedad,
el reflejo de mi cara en las alturas y las profundidades insondables...
es el deseo premeditado de mezclarme con todos...
y escaparme después.
¿Creéis que tengo algún propósito oculto?
Tal vez lo tenga
porque las lluvias de abril también lo tienen
y la mica pegada en el costado de la roca lo tiene también.
Aquí está la carne para el apetito natural.
Siéntate. Que se sienten todos:
el malvado y el justo. No desdeño a ninguno.
Que nadie se quede a la puerta.
La manceba, el parásito y el ladrón están invitados;
y el negro cimarrón y el sifilítico también.
No habrá diferencias ni privilegios para nadie.
Que se sienten todos.
Esto es el apretón de una tímida mano,
el perfume natural de una cabellera desbordante,
el contacto de mis labios con los tuyos,
el jadeo de mi ansiedad,
el reflejo de mi cara en las alturas y las profundidades insondables...
es el deseo premeditado de mezclarme con todos...
y escaparme después.
¿Creéis que tengo algún propósito oculto?
Tal vez lo tenga
porque las lluvias de abril también lo tienen
y la mica pegada en el costado de la roca lo tiene también.
Bienaventurados - Joan Manuel Serrat

La vida te la dan
pero no te la regalan.
La vida se paga
por más que te pene.
Así ha sido desde que
Dios echó al hombre del Edén,por confundir
lo que está bien
con lo que le conviene.
Si a plazos o al contado
la vida pasa factura,rebaña y apura
hasta las migajas.
Que si en cada alegría
hay una amargura,todo infortunio esconde alguna ventaja.
Bienaventurados los necios
que se arriesgan a prestar consejos
porque serán sabios a costa
de los errores ajenos.
Bienaventurados los pobres
porque saben, con certeza,
que no ha de quererles nadie por sus riquezas.
Bienaventurados los adictos a emociones fuertes
porque corren buenos tiempos para la gente marchosa.
Bienaventurados los dueños del poder y la gloria
porque pueden informarnos de qué va la cosa.
Bienaventurados los que alcanzan la cima
porque será cuesta abajo el resto del camino.
Bienaventurados los que catan el fracaso
porque reconocerán a sus amigos.
En cualquier circunstancia
por lastimosa que sea,
busca la manera de comer perdices;
que a pesar de lo alto que
nos coloquen el listón,hay que brincar
con la intención
de ser felices.
Bienaventurados los castos
porque tienen la gracia divina
y la ocasión de dejar de serlo
a la vuelta de la esquina.
Bienaventurados los que aman
porque tienen a su alcance
más de un cincuenta por ciento de un gran romance.
Bienaventurados los que están en el fondo del pozo
porque de ahí en adelante sólo cabe ir mejorando.
Bienaventurados los que presumen de sus redaños
porque tendrán ocasiones para demostrarlo.
Bienaventurados los que contrajeron deudas
porque alguna vez alguien hizo algo por ellos.
Bienaventurados los que lo tienen claro
porque de ellos es el reino de los ciegos.
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